Historia: la casa y la familia

Alquiler de casa rural en Fuerteventura

   Me llamo Silverio. Soy canario de nacimiento y gran amante de las Islas Canarias y su cultura. Me dedico profesionalmente a la artesanía del barro canario y a la realización de grabados. En la Rosa del Taro se encuentra mi taller, en el que invito a colaborar a todas las personas que se alojen aquí.

Descubrí este asombroso entorno hace años, por casualidad. Adquirí la propiedad en el año 1986, con una casa en estado semiruinoso que he ido rehabilitando poco a poco, dejando una zona para el alojamiento rural.

La zona en la que está ubicada la finca se conoce como La Atalaya de la Rosa del Taro. Las Rosas en Fuerteventura eran grandes fincas de explotación agrícola. Los Taros eran construcciones de piedra de forma similar a un molino, de dos plantas y que se usaban para guardar los alimentos al resguardo de roedores. Las construcciones se encuentran en un lugar privilegiado para observar el paisaje, una Atalaya al pie de la montaña de La Rosa del Taro.

La casa pertenece a una zona que, aunque se encuentra degradada debido al pastoreo incontrolado, intento conservar con el esfuerzo conjunto de amigos y vecinos, vallando algunas zonas y plantando nuevos árboles.

Mi familia ha ido creciendo alrededor de la casa. Primero con Cati, mi pareja, y más tarde con la llegada de nuestros dos hijos: Omar, nacido en el año 2000, y Nora, la pequeña, nacida en el año 2005.

Actualmente nuestra situación personal no nos permite vivir allí, pero estaremos encantados de atenderte y ayudarte para que te sientas como en tu propia casa.

Elegir un lugar, recorrer el trazo de su canción, recorrerlo con la mirada, rescatarlo de otro ámbito para indagar su inequívoca idiosincrasia, la específica particularidad de su luz

El nombre secreto de las cosas que en él habitan o permanecen